Sociedad polarizada.
Podemos afirmar, seguramente sin equivocarnos, que en los últimos años ha habido un incremento del odio por parte de la raza humana (como si no tuviéramos suficiente con la pandemia actual y la aún recuperación de la crisis económica que sufrimos en el ya lejano 2008). Hay muchos tipos de odio y no todos ellos son igual de malos o sirven para justificar todos los contextos pero la sociedad se está polarizando y el odio crece, inexorable e inequívoco y es en este punto cuando hay que poner freno y ver qué podemos hacer al respecto. Sin más, ser bienvenidos, un día más, al Blog de Muva.
Odio, ira y envidia.
El odio es una emoción humana la cual consiste en desear causar mal, como por ejemplo cuando hay una manifestación y hay manifestantes que destrozan mobiliario urbano, tiendas o queman vehículos. El odio se suele manifestar de dentro hacia afuera y va dirigido hacia una persona, colectivo de personas, creencias, animales u objetos con una tendencia temporal o permanente.
Vivimos rodeados de un creciente odio siendo a veces conscientes y otras, no. Los medios de comunicación son expertos en este apartado así como sus titulares clickbait para ganar visitas, generar más polémica, incitar al odio y que ellos, en definitiva, generen más tráfico y dinero.
La ira es una emoción humana que consiste en tener la intención de causar un estado negativo en alguien. Muchas ocasiones viene generada por la venganza o por la impresión de haber sufrido una injusticia la cual es percibida como inmerecida. El odio y la ira pueden estar englobados dentro del mismo grupo pero son emociones o sensaciones diferentes. La ira puede provocar una falsa sensación de placer si se compensa con venganza, el odio, tal y como hemos comentado, va de dentro a fuera así que no produce ningún placer a la persona a no ser que necesite del odio para vivir.
La envidia, es probablemente, la ‘menos mala’ de los 3 sentimientos que estamos analizando e incluso así, es una emoción que quema como la gasolina en contacto con el fuego así que más vale que no nos la tomemos a broma.
La envidia es una emoción negativa que viene dada por el bien ajeno, la felicidad de los demás o cuando alguien se alegra del mal o dolor de otras personas. Si bien es cierto que en nuestra niñez es muy habitual sentir envidia (quién no la ha sentido alguna vez?) también es cierto que con los años, esa envidia evoluciona y empeora llegando a ser muy dañina para aquellas personas que la padecen. La mayoría de las veces la envidia viene asociada por un componente material (dinero u otros tangibles) pero también puede venir por el lado sentimental/afectivo.
Odiar al odio.
El sentimiento de odio acaba por definir al ser humano. A veces, se da la paradoja de que expresamos los límites de nuestra identidad odiando determinadas cosas, clases, grupos, objetos u odiando al mismo odio. En un interesante análisis de Thiebaut, un catedrático en filosofía, afirma que ‘odiar cruelmente la crueldad, nos pone ante la paradoja de que nosotros mismos somos crueles cuando más la rechazamos’, es decir, que al odiar algo odioso hacemos un ejercicio de negatividad que nos vincula con el objeto de nuestra crítica. Thiebaut acaba su reflexión diciendo algo muy interesante: “los odios políticos pueden nacer de un desprecio (a las mujeres, a los homosexuales), pero se consolidan porque lo odiado se entiende como amenaza, como un peligro que, a su vez, nos odia”.
En resumen, que vivimos en una sociedad cada vez más polarizada y dividida que está experimentando altas dosis de odio, ira y envidia. Las circunstancias actuales en las que vivimos alientan estos sentimientos negativos que podemos tratar con terapeutas para mejorar pero, ¿es realmente una excusa o cada vez la sociedad está más dada a odiar?
Y hasta aquí mi post “Odio, ira y envidia” Recordar que podéis seguirme en mis RRSS de Instagram y Twitter para estar al día de todas las novedades del Blog de Muva y así, crear una comunidad donde compartir experiencias y vivencias.
Un saludo y hasta la próxima.
