Solemos cuantificar todas las cosas de nuestro día a día porque el hecho de medir algo nos ayuda a establecer unos parámetros, cuantos más datos tenemos mejor análisis podemos hacer. Por ejemplo, cuantificamos las notas en la escuela, el número de calzado, nuestra salud, el tiempo que debe hervir la pasta etc. Pero hay algo, por encima de todo, que cuantificamos y que es muy subjetivo pues cada persona le da un valor diferente. ¿Cuál es el precio de tu felicidad? ¿Y el de la infelicidad? Sed bienvenidos al Blog de Muva.
El precio de la felicidad
Según un estudio elaborado por la Oficina Nacional de Estadística de Reino Unido y por Happy Planet Index el precio que otorga la felicidad tiene nombre y apellido y ronda los 40.000 € anuales por persona. En un post anterior ya abordamos un tema similar pero hoy me apetece ir un paso más allá.
El trabajo debe dignificar y hacernos sentir útil, no sólo darnos un ingreso. Hay quien mide su felicidad en base a lo que gana y, como somos animales de costumbres, nos acostumbramos a ganar dinero. Eventualmente, podemos pensar que aquello que se gana ‘es merecido’ y que todo lo que sea ganar menos o dar un paso atrás es un fracaso.
La felicidad no se logra sólo con dinero, fama o una contínua mejora económica. Es evidente que cuanto más dinero tienes más margen de maniobra dispones y, en consecuencia, más potencialmente feliz puedes ser, pero…Tal y como dijo una vez, un directivo de Google
“La felicidad no es lo que el mundo te da, la felicidad es lo que piensas de lo que te da el mundo. Si piensas en ello, siempre verás que hay algo por lo que estar agradecido y ser feliz”
El precio de la infelicidad
¿Cuántas personas, debido a una desmedida ambición, han acabado sufriendo depresión, ansiedad o trastornos de cualquier tipo? Son ese tipo de personas que no son felices con lo que ganan y que sólo quieren más, más y más. Nunca están contentas y en lugar de apreciar lo que tienen siempre están mirando hacia fuera en lugar de mirar adentro.
Un estudio de Psychology Today argumenta que los hijos de padres ricos muestran un mayor riesgo a sufrir depresión, trastornos y a desarrollar adicción a las sustancias psicotrópicas. Es habitual que los adolescentes experimenten con alcohol (y otras drogas) cada vez a una edad más temprana, pero los adolescentes que vienen de familias más adineradas, generalmente tienen más fácil acceso a comprar todo tipo de drogas o a proveerlas.
La cifra mágica
Tal y como dijo Woody Allen ‘El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia’. Hace años, la motivación empresarial se basaba sólo en el dinero mientras que hoy día se sustenta, además, en muchos otros beneficios como el trabajo en remoto, buenos proyectos empresariales, días de vacaciones extra etc.
Por eso sorprende tanto ese interés enfermizo en abandonar el trabajo en remoto en favor de una presencialidad que sólo encierra frustración y pérdida de motivación y más en tiempos de Covid y de 6ª ola.
¿Y tú, estás a favor de los 40.000 anuales o piensas que tu felicidad es más compleja?
