Entrada hecha por Marta de Consumo Responsable
Si pensamos en los problemas globales, aquellos que afectan a todas las personas por igual, sin dudas uno de los que aparece en primera línea es el problema medioambiental. El cambio climático, la contaminación de los ríos, mares y océanos, la desertificación que hace que los suelos fértiles pierdan su potencial de producción y otros fenómenos igual de preocupantes aparecen en la agenda global actual de la mayoría de los gobiernos.
DECISIONES GUBERNAMENTALES
Podemos preguntarnos si los mandatarios del mundo están haciendo lo suficiente para revertir esta situación
¿Hacen nuestros representantes lo suficiente? Es muy discutible, algunos dirán que se avanzó mucho en la concientización sobre el tema, al menos hay cumbres mundiales para lograr la reducción de las emisiones de CO2 y mitigación del calentamiento global. La norma por excelencia que regula este ámbito es el Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático el 15 de diciembre de 2015. Este Acuerdo tiene un gran logro: coordinar todos los esfuerzos mundiales para hacer frente a la amenaza del cambio climático, aunque se está lejos todavía de encontrar un compromiso compartido por igual entre todos los gobiernos.
DECISIONES INDIVIDUALES
Pero también es válido preguntarnos ¿qué podemos hacer desde nuestra cotidianeidad? ¿Debemos dejar todo en manos de los gobiernos? Por supuesto que las personas con poder tienen una gran responsabilidad y es importante la presión que la opinión pública ejerce sobre las autoridades para que encuentren soluciones. Pero también es necesario que cambiemos muchas actitudes individuales que hacen daño al medioambiente de manera irreversible.
Las decisiones privadas pueden ser insuficientes, pero son necesarias para acompañar las decisiones políticas globales. Aportan a la toma de conciencia de los problemas ambientales y ayudan a impulsar a que los niveles con mayor poder de decisión pongan manos en el asunto.
ALGUNAS PROPUESTAS
¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar para disminuir los problemas medioambientales? ¡Mucho!
Podemos empezar con algunos cambios pequeños para luego ir incorporando otras decisiones más complejas. Cada uno avanzará desde el lugar donde está. Algunos ya habrán recorrido buena parte del camino verde, otros tienen toda la ruta por delante.
Van algunas sugerencias:
Elige envoltorios más ecológicos en todos nuestros consumos: desde las frutas y verduras que compramos diariamente hasta las sábanas que reponemos cada tanto. Infórmate sobre los materiales e incorpora materias primas más sustentables.
Trata de no consumir los plásticos de un solo uno: bolsas de compras y sorbetes para las bebidas, entre los más dañinos. Mira en tu accionar cotidiano y piensa cómo evitar esos pequeños gestos tan dañinos: el trago de moda se puede tomar desde el vaso y siempre podemos tener a mano alguna bolsa de tela para trasladar nuestras comprar o hasta pedir una caja de cartón para llevarlas a nuestro hogar.
Escapa de la fast fashion. La “moda rápida” o fast fashion es el sistema de producción masiva de vestimenta que hace que miles de toneladas de ropa sigan las tendencias de moda y salgan rápidamente del circuito comercial, dejando de tener valor y llenado los vertederos de ropa. La fórmula diabólica que pretenden vendernos es: comprar más, usar menos. Suena tremendo y lo es. Totalmente insustentable. Fácilmente evitable: busca en tus armarios y encontrarás varias prendas cuya existencia habías olvidado. Por este motivo, antes de salir a comprar ropa vuelve a controlar todo lo que tienes. Seguramente con sólo poner orden ya enriqueces tus outfits. ¡Y no hay nada de malo en repetir luego de lavar!
Reutiliza todos los materiales que te pasan por las manos antes de descartarlos para que puedan ser reciclados. Guarda el papel impreso de un solo lado, conserva los envoltorios de regalos en buen estado para volver a utilizarlos, reserva siempre las bolsas de un solo uso que no has podido evitar que lleguen a tus manos, y así con muchas cosas que más que utilizamos durante el día. También podemos crear nuestras propias bolsas ecológicas con prendas que ya no nos sirven.
Espero que te hayan servido estas ideas. Recuerda que son pequeños pasos que se irán incorporando solos a tu rutina. Se convertirán en hábitos y así estarás listo para seguir agregando gestos que sean respetuosos con el ambiente que habitamos.
Marta de Consumo Responsable
